Catecismo de la Iglesia Católica
Comparado a La Biblia: Sección 1

 
 

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Doctrinas Cristianas Importantes


EL CULTO DE MARÍA

En la teología católica-romana, María, la madre terrenal de Jesús, tiene posición de gran importancia -- mucho más importante que indica la Biblia.  Esto se llama el Culto de María, o Mariolatría.  En verdad, es la religión antigua de Babilonia, [en inglés] llamada en la teología el culto de madre e hijo. Iniciada por Nimrod y su esposa, [en inglés] se presenta en muchas formas por los siglos. Este culto fue el origen de Lento; vea Llorando a Tamuz. [en inglés]  También piense en comprar Two Babylons [en inglés], (Dos Babilonias) por Alexander Hislop.

 
IDOLATRÍA  CATÓLICA  SOBRE  MARÍA

"Dios ha dejado las llaves y tesoros de cielo al cuidado de María."
Tomás Aquinas

"Quién puede dar gracias a tí worthily y and adequately praise you, o Sagrada Virgen, quien por tu decreto salvó un mundo perdido."
San Augustín

"Se encuentra la fundación de toda nuestra confidencia en la Santa Virgen María. Dios ha dejado a su cuidado la tesorería de todas las cosas buenas, para que todos sepan que se obtiene por ella cada esperanza, cada gracia, y toda salvación. Porque ésta es Su voluntad: Que obtengamos cada cosa por María."
Papa Pío IX

"Los pecadores reciben perdón sólo por la intercesión de María."
San Juan Crisóstomo

"Jamás encuentra nadie a Cristo sino con y por María. Quienes le busquen a Cristo aparte de María le buscan en vano."
San Bonaventure

"Todos que buscan la protección de María seran salvos por toda eternidad."
Papa Benedicto XV

"La Escritura Sagrada era escrita para María, sobre María, y a causa de María."
San Bernardo

"¿Qué te costará, o María, oir nuestra oración? ¿Qué te costará salvarnos? ¿No poní Jesús en tus manos todos los tesoros de Su gracia y merced? Sientas coronada como Reina a la mano derecha de tu hijo: tu dominio llega hasta los cielos y la tierra y todas las criaturas que habitan allí están sujetas a ti. Tu dominio aun llega hasta el abismo del infierno, y solo tu, o María, nos salva de los manos de Satanás."
Papa Pío Xl

"María, ninguno de tus sirvientes devotos jamás pereció: ¡Que yo, también, sea salvo!"
Papa Benedicto XV

 


La doctrina católica dice que María nació sin pecado y jamás pecó.

Catecismo Católico, par. 494 más abajo.

Catecismo Católico, par. 966 “Finalmente, la Virgen Inmaculada, preservada inmune de toda mancha de pecado original, terminado el curso de su vida en la tierra, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria celestial y enaltecida por Dios como Reina del universo, para ser conformada más plenamente a su Hijo, Señor de los Señores y vencedor del pecado y de la muerte”. [Concilio Vaticano II, Lumen gentium, 59; cf la proclamación del dogma de la Asunción de la Bienaventurada Virgen María por el Papa Pío XII en 1950: DS, 3903.] La Asunción de la Santísima Virgen constituye una participación singular en la Resurrección de su Hijo y una anticipación de la resurrección de los demás cristianos:

En el parto te conservaste Virgen, en tu tránsito no desamparaste al mundo, oh Madre de Dios. Te trasladaste a la vida porque eres Madre de la Vida, y con tu intercesión salvas de la muerte nuestras almas. [Liturgia bizantina, Traducción oficial del Tropario de la Dormición.]

Romanos 3:22b-23 [22b] Pues no hay Distinción; [23] porque todos pecaron y no alcanzan la gloria de Dios,

Romanos 3:10-12 [10] como Está escrito: No hay justo ni aun uno; [11] no hay quien entienda, no hay quien busque a Dios. [12] Todos se apartaron, a una fueron hechos Inútiles; no hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno.


La doctrina católica dice que María fue causa de la salvación de todo el género humano.

La doctrina católica dice que tenemos vida por María.

Catecismo Católico, par. 494 Al anuncio de que ella dará a luz al “Hijo del Altísimo” sin conocer varón, por la virtud del Espíritu Santo, [Cf Lc 1, 28-37.] María respondió por “la obediencia de la fe” (Rm 1, 5), segura de que “nada hay imposible para Dios”: “He aquí la esclava del Señor: hágase en mí según tu palabra” (Lc 1, 37-38). Así dando su consentimiento a la palabra de Dios, María llegó a ser Madre de Jesús y, aceptando de todo corazón la voluntad divina de salvación, sin que ningún pecado se lo impidiera, se entregó a sí misma por entero a la persona y a la obra de su Hijo, para servir, en su dependencia y con él, por la gracia de Dios, al Misterio de la Redención. [Cf Concilio Vaticano II, Lumen gentium, 56.] Ella, en efecto, como dice san Ireneo, “por su obediencia fue causa de la salvación propia y de la de todo el género humano”. Por eso, no pocos Padres antiguos, en su predicación, coincidieron con él en afirmar: “el nudo de la desobediencia de Eva lo desató la obediencia de María. Lo que ató la virgen Eva por su falta de fe lo desató la Virgen María por su fe”. Comparándola con Eva, llaman a María ’Madre de los vivientes’ y afirman con mayor frecuencia: “la muerte vino por Eva, la vida por María”. [LC 56; St. Epiphanius, Panarion 2, 78, 18: PG 42, 728CD-729AB; St. Jerome, Ep. 22, 21: PL 22, 408.]

Catecismo Católico, par. 966 (Vea abajo) con tu intercesión salvas de la muerte nuestras almas.

Juan 14:6 Jesús le dijo: -- Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie viene al Padre, sino por Mí.

1 Juan 5:12 El que tiene al Hijo tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida.


La doctrina católica dice que María fue coronada como Reina del universo.

Catecismo Católico, par. 966 “Finalmente, la Virgen Inmaculada, preservada inmune de toda mancha de pecado original, terminado el curso de su vida en la tierra, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria celestial y enaltecida por Dios como Reina del universo, para ser conformada más plenamente a su Hijo, Señor de los Señores y vencedor del pecado y de la muerte”. [Concilio Vaticano II, Lumen gentium, 59; cf la proclamación del dogma de la Asunción de la Bienaventurada Virgen María por el Papa Pío XII en 1950: DS, 3903.] La Asunción de la Santísima Virgen constituye una participación singular en la Resurrección de su Hijo y una anticipación de la resurrección de los demás cristianos:

En el parto te conservaste Virgen, en tu tránsito no desamparaste al mundo, oh Madre de Dios. Te trasladaste a la vida porque eres Madre de la Vida, y con tu intercesión salvas de la muerte nuestras almas. [Liturgia bizantina, Traducción oficial del Tropario de la Dormición.]

En las escrituras, sólo unos 19 versículos tratan de María, la madre terrenal de Jesús. En la teología bíblica María tiene importancia muy limitada.

Lucas 11:27-28 [27] Mientras él Decía estas cosas, Aconteció que una mujer de entre la multitud Levantó la voz y le dijo: --¡Bienaventurado el vientre que te Llevó y los pechos que mamaste! [28] Y él dijo: --Más bien, bienaventurados son los que oyen la palabra de Dios y la guardan.

Mateo 12:47-50 [47] Y alguien le dijo: --Mira, tu madre y tus hermanos Están afuera, buscando hablar contigo. [48] Pero Jesús Respondió al que hablaba con él y dijo: --¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos? [49] Entonces Extendió su mano hacia sus Discípulos y dijo: --¡He Aquí mi madre y mis hermanos! [50] Porque cualquiera que hace la voluntad de mi Padre que Está en los cielos, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre.


La doctrina católica dice que nos lleva María los regalos de salvación eternal.

Catecismo Católico, par. 969Esta maternidad [espiritual, de cada hombre] de María perdura sin cesar en la economía de la gracia, desde el consentimiento que dio fielmente en la Anunciación, y que mantuvo sin vacilar al pie de la cruz, hasta la realización plena y definitiva de todos los escogidos. En efecto, con su asunción a los cielos, no abandonó su misión salvadora, sino que continúa procurándonos con su múltiple intercesión los dones de la salvación eterna . . .  Por eso la Santísima Virgen es invocada en la Iglesia con los títulos de Abogada, Auxiliadora, Socorro, Mediadora”. [Concilio Vaticano II, Lumen gentium, 62.]

Juan 14:6 Jesús le dijo: -- Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie viene al Padre, sino por Mí.


La doctrina católica dice que María es nuestra Abogada, Auxiliadora, Socorro y Mediadora.

Catecismo Católico, par. 969 arriba

1 Timoteo 2:5-6 [5] Porque hay un solo Dios y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre, [6] quien se dio a Sí mismo en rescate por todos, de lo cual se dio testimonio a su debido tiempo.

 

EL SACRIFICIO DE CRISTO

La doctrina católica dice que la obra que hizo Jesús por su sacrificio en la cruz ya no es consumada.

Catecismo Católico, par. 1367 El sacrificio de Cristo y el sacrificio de la Eucaristía son, pues, un único sacrificio: “Es una e idéntica la víctima que se ofrece ahora por el ministerio de los sacerdotes, la que se ofreció a sí misma entonces sobre la cruz. Sólo difiere la manera de ofrecer” [Concilium Tridentinum, Sess. 22a., Doctrina de ss. Missae sacrificio, c.2: DS 1743.] : Y puesto que en este divino sacrificio que se realiza en la Misa, se contiene e inmola incruentamente el mismo Cristo que en el altar de la cruz “se ofreció a Sí mismo una vez de modo cruento” este sacrificio es verdaderamente propiciatorio. [Concilium Tridentinum, Sess. 22a.(1562), Doctrina de ss. Missae sacrificio, c.2: DS 1743. cf. Hebreos 9:14, 27.]

Catecismo Católico, par. 1405 De esta gran esperanza, la de los “cielos nuevos” y la “tierra nueva” en los que habitará la justicia (2 P 3, 13), no tenemos prenda más segura, signo más manifiesto que la Eucaristía. En efecto, cada vez que se celebra este misterio, “se realiza la obra de nuestra redención” [Concilio Vaticano II, Lumen gentium, 3.] y “partimos un mismo pan que es remedio de inmortalidad, antídoto para no morir, sino para vivir en Jesucristo para siempre”. [San Ignacio de Antioquía, Epistula ad Ephesios, 20, 2.]

Catecismo Católico, par. 1414 En cuanto sacrificio, la Eucaristía es ofrecida también en reparación de los pecados de los vivos y los difuntos, y para obtener de Dios beneficios espirituales o temporales.
 


El poder supremo de la función sacerdotal es el poder de consagrar. "Ningún hecho es más grande," dice San Tomás, "que la consagración del cuerpo de Cristo." En esta fase esencial del ministerio sagrado, el poder del sacerdote no es sobrepasado por el del obispo, del arzobispo, del cardinal ni por el del papa. En verdad, es igual con el de Jesucristo. Porque en ese papel el sacerdote habla con el voz y autoridad de Dios mismo.

Cuando el Sacerdode pronuncia las palabras tremendas de consagración, extiende [la mano] a los cielos, trae a Cristo abajo de su trono y le coloca en nuestro altar para ofrecerle aún otra vez como Víctima por los pecados del hombre. Es un poder más grande que él de reyes y emperadores: es más grande que él de los santos y ángelos, más grande que él de los Sérafos y Querubines.

En verdad es más grande aun que el poder de la Virgen María. ¡Aunque la Santa Virgen fue la agencia humana por la cual Cristo se hizo encarnado una sola vez, el sacerdote trae a Cristo abajo del cielo, y le presenta en nuestro altar como Víctima eternal por los pecados del hombre -- no una sola vez sino mil veces! El sacerdote habla y he aquí! Cristo, el Dios eternal y omnipotente, inclina la cabeza en obediencia humilde al mandato del sacerdote. (Cardinal John A. O’Brien, The Faith of Millions, [La Fe de Milliones] Our Sunday Visitor, Inc., (Huntington, IN 1974), pp. 255-256)

 

¿Donde originó esta fábula blasfema? Vea El Sacerdocio de Todos los Creyentes por P. G. Mathew, M.A., M.Div., Th.M., traducido al español por el  Dr. Francisco Saforcada.

Juan 19:30 Cuando Jesús Recibió el vinagre, dijo: --¡Consumado es! Y habiendo inclinado la cabeza, Entregó el Espíritu.

1 Pedro 3:18a Porque Cristo también Padeció una vez para siempre por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios

Hebreos 10:11-12 ]11] Todo sacerdote se ha presentado, Día tras Día, para servir en el culto y ofrecer muchas veces los mismos sacrificios que nunca pueden quitar los pecados. [12] Pero éste, habiendo ofrecido un solo sacrificio por los pecados, se Sentó para siempre a la diestra de Dios,

Hebreos 9:24-28 [24] Porque Cristo no Entró en un lugar Santísimo hecho de manos, figura del verdadero, sino en el cielo mismo, para presentarse ahora delante de Dios a nuestro favor. [25] Tampoco Entró para ofrecerse muchas veces a Sí mismo, como entra cada año el sumo sacerdote en el lugar Santísimo con sangre ajena. [26] De otra manera, le Habría sido necesario padecer muchas veces desde la Fundación del mundo. Pero ahora, él se ha presentado una vez para siempre en la Consumación de los siglos, para quitar el pecado mediante el sacrificio de Sí mismo. [27] Entonces, tal como Está establecido que los hombres mueran una sola vez, y después el juicio, [28] Así también Cristo fue ofrecido una sola vez para quitar los pecados de muchos. La segunda vez, ya sin Relación con el pecado, Aparecerá para Salvación a los que le esperan.

 

LA CRUZ NO ERA SUFICIENTE

La doctrina católica dice que la obra que Cristo hizo en la Cruz no era suficiente expiar nuestros pecados.

Catecismo Católico, par. 1030 Los que mueren en la gracia y en la amistad de Dios, pero imperfectamente purificados, aunque están seguros de su eterna salvación, sufren después de su muerte una purificación, a fin de obtener la santidad necesaria para entrar en la alegría del cielo.

Catecismo Católico, par. 1032 Esta enseñanza se apoya también en la práctica de la oración por los difuntos, de la que ya habla la Escritura [en verdad, un libro apócrifo]: “Por eso mandó [Judas Macabeo] hacer este sacrificio expiatorio en favor de los muertos, para que quedaran liberados del pecado” (2 Maccabeos 12, 46). Desde los primeros tiempos, la Iglesia ha honrado la memoria de los difuntos y ha ofrecido sufragios en su favor, en particular el sacrificio eucarístico, [Cf Concilio de Lyón II (1274): DS, 856.] para que, una vez purificados, puedan llegar a la visión beatífica de Dios. La Iglesia también recomienda las limosnas, las indulgencias y las obras de penitencia en favor de los difuntos: Llevémosles socorros y hagamos su conmemoración. Si los hijos de Job fueron purificados por el sacrificio de su padre, [Cf Jb 1, 5.] ¿por qué habríamos de dudar de que nuestras ofrendas por los muertos les lleven un cierto consuelo? No dudemos, pues, en socorrer a los que han partido y en ofrecer nuestras plegarias por ellos. [San Juan Crisóstomo, Homiliae in primam ad Corinthios, 41, 5: PG 61, 361; cf. Job 1:5.]

Catecismo Católico, par. 1129 más abajo, que dice que la obra de participar en los sacramentos católicos es necessario para obtenerse la salvación.

Ni los judíos precristianos ni la Iglesia antigua consideraban los libros apócrifos como inspirados por Dios.

Hebreos 10:11-18 ]11] Todo sacerdote se ha presentado, Día tras Día, para servir en el culto y ofrecer muchas veces los mismos sacrificios que nunca pueden quitar los pecados. [12] Pero éste, habiendo ofrecido un solo sacrificio por los pecados, se Sentó para siempre a la diestra de Dios, [13] esperando de Allí en adelante hasta que sus enemigos sean puestos como estrado de sus pies. [14] Porque con una sola ofrenda ha perfeccionado para siempre a los santificados. [15] También el Espíritu Santo nos da testimonio, porque después de haber dicho: [16] "Este es el pacto que haré con ellos después de aquellos Días", dice el Señor; "pondré mis leyes en sus corazones, y en sus mentes las inscribiré", [17] él añade: "Nunca Más me acordaré de los pecados e iniquidades de ellos." [18] Pues donde hay Perdón de pecados, no hay Más ofrenda por el pecado.

 

CASTIGO  POR  PECADOS  PERDONADOS

La doctrina católica dice que los fieles serán castigados por pecados que ya son perdonados.

Catecismo Católico, par. 1471 La doctrina y la práctica de las indulgencias en la Iglesia están estrechamente ligadas a los efectos del sacramento de la Penitencia. Qué son las indulgencias “La indulgencia es la remisión ante Dios de la pena temporal por los pecados, ya perdonados, en cuanto a la culpa, que un fiel dispuesto y cumpliendo determinadas condiciones consigue por mediación de la Iglesia, la cual, como administradora de la redención, distribuye y aplica con autoridad el tesoro de las satisfacciones de Cristo y de los santos.” “La indulgencia es parcial o plenaria según libere de la pena temporal debida por los pecados en parte o totalmente.” “Todo fiel puede lucrar para sí mismo o aplicar por los difuntos, a manera de sufragio, las indulgencias tanto parciales como plenarias”. [CDC, 992-994; cf Pablo VI, c. apos. Indulgentiarum doctrina, Normae 1-3, AAS (l967), 5-24.]

Catecismo Católico, par. 1472 Para entender esta doctrina y esta práctica de la Iglesia es preciso recordar que el pecado tiene una doble consecuencia. El pecado grave nos priva de la comunión con Dios y por ello nos hace incapaces de la vida eterna, cuya privación se llama la “pena eterna” del pecado. Por otra parte, todo pecado, incluso venial, entraña apego desordenado a las criaturas que es necesario purificar, sea aquí abajo, sea después de la muerte, en el estado que se llama Purgatorio. Esta purificación libera de lo que se llama la “pena temporal” del pecado. Estas dos penas no deben ser concebidas como una especie de venganza, infligida por Dios desde el exterior, sino como algo que brota de la naturaleza misma del pecado. Una conversión que procede de una ferviente caridad puede llegar a la total purificación del pecador, de modo que no subsistiría ninguna pena. [Cf Concilio de Trento: DS, 1712-1713; 1820.]

Juan 19:30 Cuando Jesús Recibió el vinagre, dijo: --¡Consumado es! Y habiendo inclinado la cabeza, Entregó el Espíritu.

Hebreos 10:11-12 ]11] Todo sacerdote se ha presentado, Día tras Día, para servir en el culto y ofrecer muchas veces los mismos sacrificios que nunca pueden quitar los pecados. [12] Pero éste, habiendo ofrecido un solo sacrificio por los pecados, se Sentó para siempre a la diestra de Dios

La doctrina católica niega la suficiencia del sacrificio de Jesús.

 

SALVACIÓN POR MEDIO DE OBRAS

La doctrina católica dice que obras, e.g., participar en los sacramentos son necesarios para la salvación. O sea, dice que se gana la salvación por medio de obras buenas.

Catecismo Católico, par. 1129 La Iglesia afirma que para los creyentes los sacramentos de la Nueva Alianza son necesarios para la salvación. [Cf Concilio de Trento: DS, 1604.] La “gracia sacramental” es la gracia del Espíritu Santo dada por Cristo y propia de cada sacramento. El Espíritu cura y transforma a los que lo reciben conformándolos con el Hijo de Dios. El fruto de la vida sacramental consiste en que el Espíritu de adopción deifica [Cf 2 P 1, 4.] a los fieles uniéndolos vitalmente al Hijo único, el Salvador.

Catecismo Católico, par. 1498 Mediante las indulgencias, los fieles pueden alcanzar para sí mismos y también para las almas del Purgatorio la remisión de las penas temporales, consecuencia de los pecados.

Se obtiene indulgencias por obras, e.g., estudiar la Biblia, y por pagar dinero.

Catecismo Católico, par. 1477Pertenecen igualmente a este tesoro el precio verdaderamente inmenso, inconmensurable y siempre nuevo que tienen ante Dios las oraciones y las buenas obras de la Bienaventurada Virgen María y de todos los santos que se santificaron por la gracia de Cristo, siguiendo sus pasos, y realizaron una obra agradable al Padre, de manera que, trabajando en su propia salvación, cooperaron igualmente a la salvación de sus hermanos en la unidad del Cuerpo místico”. [Pablo VI, const. ap. Indulgentiarum doctrina, 5.]

Catecismo Católico, par. 1479 Puesto que los fieles difuntos en vía de purificación son también miembros de la misma comunión de los santos, podemos ayudarles, entre otras formas, obteniendo para ellos indulgencias, de manera que se vean libres de las penas temporales debidas por sus pecados.


La doctrina católica dice que se puede merecer la salvación por obras.

La doctrina católica dice que se puede merecer la salvación en favor de los demás.

Catecismo Católico, par. 2027 Nadie puede merecer la gracia primera que constituye el inicio de la conversión. Bajo la moción del Espíritu Santo podemos merecer en favor nuestro y de los demás todas las gracias útiles para llegar a la vida eterna, como también los necesarios bienes temporales.

Romanos 10:9 si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor, y si crees en tu Corazón que Dios le Levantó de entre los muertos, Serás salvo.

Hebreos 10:11-18 arriba

Efesios 2:8-9 [8] Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios. [9] No es por obras, para que nadie se Gloríe.

Romanos 4:2-5 [2] Porque si Abraham fue justificado por las obras, tiene de qué gloriarse, pero no delante de Dios. [3] Pues ¿qué dice la Escritura? Y Creyó Abraham a Dios, y le fue contado por justicia. [4] Al que obra, no se le considera el salario como gracia, sino como Obligación. [5] Pero al que no obra, sino que cree en aquel que justifica al Impío, se considera su fe como justicia.

 

BAUTISMO PARA SALVACIÓN

La doctrina católica dice que bautismo es requirido para la salvación.

Catecismo Católico, par. 1256 Son ministros ordinarios del Bautismo el obispo y el presbítero y, en la Iglesia latina, también el diácono.49 En caso de necesidad, cualquier persona, incluso no bautizada, puede bautizar 49b si tiene la intención requerida y utiliza la fórmula bautismal trinitaria. La intención requerida consiste en querer hacer lo que hace la Iglesia al bautizar. La Iglesia ve la razón de esta posibilidad en la voluntad salvífica universal de Dios50 y en la necesidad del Bautismo para la salvación. [Cf 1 Tm 2, 4.] 

(1239;1240) 49 Cf CDC, 861, 1; CCEO, 677, 1. 49b Cf CDC canon 861, § 2. 50 [51 Cf Mc 16, 16. need to try 1239 & 40]

Catecismo Católico, par. 1213  El santo Bautismo es el fundamento de toda la vida cristiana, el pórtico de la vida en el espíritu (“vitae spiritualis ianua”) y la puerta que abre el acceso a los otros sacramentos. Por el Bautismo somos liberados del pecado y regenerados como hijos de Dios, llegamos a ser miembros de Cristo y somos incorporados a la Iglesia y hechos partícipes de su misión: “Baptismus est sacramentum regenerationis per aquam in verbo” (“El bautismo es el sacramento del nuevo nacimiento por el agua y la palabra”). [Cf Concilio de Florencia: DS, 1314; CDC, 204, 1; 849; CCEO, 675, 1. 5 Catecismo Romano, 2, 2, 5.]

Catecismo Católico, par. 1215 Este sacramento [bautismo] es llamado también “baño de regeneración y de renovación del Espíritu Santo” (Tito 3, 5), porque significa y realiza ese nacimiento del agua y del Espíritu sin el cual “nadie puede entrar en el Reino de Dios” (Juan 3, 5).

Lucas 23:39-43 [39] Uno de los malhechores que estaban colgados le injuriaba diciendo: --¿No eres Tú el Cristo? ¡Sálvate a ti mismo y a nosotros! [40] Respondiendo el otro, le Reprendió diciendo: --¿Ni siquiera temes Tú a Dios, estando en la misma Condenación? [41] Nosotros, a la verdad, padecemos con Razón, porque estamos recibiendo lo que merecieron nuestros hechos; pero éste no hizo Ningún mal. [42] Y le dijo: --Jesús, acuérdate de Mí cuando vengas en tu reino. [43] Entonces Jesús le dijo: --De cierto te digo que hoy Estarás conmigo en el Paraíso.

¡Hay carramba, Jesús, no se puede ser salvado sin el bautismo!  ¡Parece que necesita estudiar un poco más el Catecismo Católico!

Romanos 10:9 si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor, y si crees en tu Corazón que Dios le Levantó de entre los muertos, Serás salvo.

1 Corintinos 1:14-15, 17 [14] Doy gracias a Dios que no bauticé a ninguno de vosotros, sino a Crispo y a Gayo, [15] para que nadie diga que ha sido bautizado en mi nombre [16] (pero también bauticé a los de la casa de Estéfanas; en cuanto a los Demás, no sé si bauticé a Algún otro). [17] Porque Cristo no me Envió a bautizar, sino a predicar el evangelio; no con Sabiduría de palabras, para que no sea hecha vana la cruz de Cristo.

Considera tambieén Marcos 16:16.  Lo que no dice es tan importante come lo que dice. Dice "el que no cree será condenado."  Cierto que no dice "el que no cree y también el que no es bautizado sera condenado."

Marcos 16:16 El que cree y es bautizado Será salvo; pero el que no cree Será condenado.

 

OBRAS PUEDEN SALVAR A OTROS

La doctrina católica dice que las obras buenas de una persona que cree en Jesús pueden pagar por los pecados de esta persona y también por los pecados de otras personas que creen en Jesús.

Catecismo Católico, par. 1474 El cristiano que quiere purificarse de su pecado y santificarse con ayuda de la gracia de Dios no se encuentra solo. “La vida de cada uno de los hijos de Dios está ligada de una manera admirable, en Cristo y por Cristo, con la vida de todos los otros hermanos cristianos, en la unidad sobrenatural del Cuerpo místico de Cristo, como en una persona mística”. [Pablo VI, const. ap. Indulgentiarum doctrina, 5.]

Catecismo Católico, par. 1475 En la comunión de los santos, por consiguiente, “existe entre los fieles —tanto entre quienes ya son bienaventurados como entre los que expían en el purgatorio o los que peregrinan todavía en la tierra— un constante vínculo de amor y un abundante intercambio de todos los bienes”. [Pablo VI, const. ap. Indulgentiarum doctrina, 5.] En este intercambio admirable, la santidad de uno aprovecha a los otros, más allá del daño que el pecado de uno pudo causar a los demás. Así, el recurso a la comunión de los santos permite al pecador contrito estar antes y más eficazmente purificado de las penas del pecado.

Catecismo Católico, par. 1476 Estos bienes espirituales de la comunión de los santos, los llamamos también el tesoro de la Iglesia, “que no es suma de bienes, como lo son las riquezas materiales acumuladas en el transcurso de los siglos, sino que es el valor infinito e inagotable que tienen ante Dios las expiaciones y los méritos de Cristo nuestro Señor, ofrecidos para que la humanidad quedara libre del pecado y llegase a la comunión con el Padre. Sólo en Cristo, Redentor nuestro, se encuentran en abundancia las satisfacciones y los méritos de su redención (cf Hb 7, 23-25; 9, 11-28)”. [Pablo VI, const. ap. Indulgentiarum doctrina, 5.]

Catecismo Católico, par. 1477Pertenecen igualmente a este tesoro el precio verdaderamente inmenso, inconmensurable y siempre nuevo que tienen ante Dios las oraciones y las buenas obras de la Bienaventurada Virgen María y de todos los santos que se santificaron por la gracia de Cristo, siguiendo sus pasos, y realizaron una obra agradable al Padre, de manera que, trabajando en su propia salvación, cooperaron igualmente a la salvación de sus hermanos en la unidad del Cuerpo místico”. [Pablo VI, const. ap. Indulgentiarum doctrina, 5.]

Catecismo Católico, par. 1479 Puesto que los fieles difuntos en vía de purificación son también miembros de la misma comunión de los santos, podemos ayudarles, entre otras formas, obteniendo para ellos indulgencias, de manera que se vean libres de las penas temporales debidas por sus pecados.

Catecismo Católico, par. 2027 Nadie puede merecer la gracia primera que constituye el inicio de la conversión. Bajo la moción del Espíritu Santo podemos merecer en favor nuestro y de los demás todas las gracias útiles para llegar a la vida eterna, como también los necesarios bienes temporales.

Apocalipsis 20:11-12 [11] Vi un gran trono blanco y al que estaba sentado sobre él, de cuya presencia huyeron la tierra y el cielo, y Ningún lugar fue hallado para ellos. [12] Vi también a los muertos, grandes y pequeños, que estaban de pie delante del trono, y los libros fueron abiertos. Y otro libro fue abierto, que es el libro de la vida. Y los muertos fueron juzgados a base de las cosas escritas en los libros, de acuerdo a sus obras.

Romanos 10:9 si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor, y si crees en tu Corazón que Dios le Levantó de entre los muertos, Serás salvo.


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